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Artes y oficios no convencionales en la oferta educativa de Medellín

Enseñar es más que un oficio o profesión, es un arte que requiere de innegables habilidades y destrezas, pero principalmente, de pasión y entrega. Así mismo, aprender a veces significa desarraigarse de lo que se creía saber, para abrir la mente y permitir que nuevos conocimientos se adentren en lo profundo de cada uno. En la actualidad son múltiples los programas y cursos que se encuentran en el mercado educativo, dentro de los que se pueden descubrir enfoques diferentes, no convencionales, y que pocas personas se interesan en ellos. El desconocimiento de algunas artes y oficios puede generar que estos no tengan una gran demanda.

Por: Valeria Villegas Medina

Las particularidades de un oficio, arte o profesión recaen en su orientación; los dos primeros están enfocados en una actividad mecánica, que requiere de una habilidad especial basada en la creatividad, en general quienes lo hacen se llaman artesanos; el último consiste en adquirir un conocimiento específico y especializado en una disciplina concreta, como las matemáticas o la medicina.

Medellín cuenta con una oferta educativa muy amplia, por la multiplicidad de programas académicos propuestos por una gran variedad de universidades, muchas de ellas reconocidas internacionalmente. De la mano de estas también se encuentran los centros de formación técnica y tecnológica y las cajas de compensación que convierten la educación en un ámbito más incluyente.

Artes y oficios por conocer

Dentro de la lista de artes, oficios y profesiones poco conocidas se encuentra la tanatopraxia, un procedimiento que busca embellecer la muerte desde el punto cosmetológico, con el propósito de brindarle a las familias un último encuentro físico, tranquilo y en paz, con su ser querido fallecido. El Censa es una de las instituciones en la ciudad que ofrece la técnica laboral en este campo de la salud, un curso teórico – práctico, en el cual se brinda toda la información sobre el manejo de un cadáver, tanto desde lo jurídico, como en lo referente a su preparación, utilizando diferentes técnicas de embalsamamiento.

Las habilidades que desarrolla quien ingresa al curso son: conocimientos sobre la anatomía humana y las bacterias que pueden actuar en los cuerpos en descomposición; saberes y habilidades en el manejo de herramientas quirúrgicas y productos químicos para la conservación de un cadáver; noción en profundidad de los procedimientos de seguridad y salud;  y destrezas para realizar trabajos de reconstrucción y aplicación de prótesis, importante en casos donde el fallecido estuvo involucrado en un accidente. Al mismo tiempo, adquiere técnicas y manejo de productos adecuados para el embalsamamiento. En la mayoría de los casos, deben complementar el trabajo primario de la tanatopraxia con la tanatoestética, que permite una correcta aplicación de maquillaje y peluquería.

Excelente estado de salud y una buena condición física, son características necesarias en quienes se interesen en esta práctica, pues en el desarrollo de su trabajo deberán manejar diferentes pesos corporales.  Igualmente, deben ser personas meticulosas, que presten atención especial al detalle, y sumamente respetuosas, no solamente en el momento de trabajar con el cuerpo del fallecido, sino también al afrontar situaciones angustiantes con los familiares.

La mayor motivación para ingresar en esta técnica debe ser la vocación y tener la capacidad de mirar la muerte no como un estado negativo sino como un momento que, con la ayuda de los profesionales de esta rama, toma otro sentido. El campo laboral se encuentra en las funerarias, laboratorios de tanatopraxia o morfología, morgues, banco de órganos, hospitales o universidades.

Para que suene la música

En ese catálogo de desconocidos, aparece la luthería o lauderia, que es el arte de hacer o reparar instrumentos musicales. En cada época existen artesanos dedicados a esta labor, quienes son llamados luthier, lutier, laudero, lutero o violero.

Medellín cuenta con uno de los talleres más completos, el de Luis Fernando Posada, ubicado en el barrio Prado. Este hombre aprendió la luthería de la mano del Sena, cuando decidió ingresar, en el 2005, a la primera promoción de luteros formados en Colombia. De ellos, muchos se retiraron o no se enfocaron en este arte, mientras don Luis reafirmó su pasión y estableció su empresa y allí recibe instrumentos de todo el país. En Medellín, existen instituciones como EAFIT y Bellas Artes, que en algunos tiempos ofrecen el programa, pero la Fundación Salvi, en Bogotá, es una de las escuelas del país enfocadas totalmente a enseñarlo. 

Violines, guitarras o cualquier instrumento puede ser reparado. Quienes se interesen por este arte, una herencia que es necesario continuar, deben ser personas cautelosas y minuciosas, que presten atención al detalle. La carpintería, herramientas de todos los tamaños, gubias, cepillos, madera, fuego son los elementos que ambientan un taller de esta especialidad.

Existe la Asociación Latinoamericana de Luthería (ALL), que realiza el Seminario Internacional de este oficio, certamen que en 2019 efectuó la edición VIII en el municipio de Envigado. Eduardo Mosgaschi, director de la sociedad, expresó en el marco del evento que básicamente una orquesta no funciona sin un luthier y definió la vida de una persona dedicada a este oficio como un poco sedentaria, ya que se concentran mucho en el taller.

Joyería y ángeles

Mientras tanto, conocida, utilizada y admirada por todos, muy pocos tienen la idea de que la joyería se puede estudiar y aprender de forma regular. La Escuela Daniel Salazar, es un espacio en la ciudad que tiene como propósito la formación técnica para enseñar a trabajarla con altos índices de calidad y belleza, de modo tal que favorezcan el futuro de este importante sector de la economía y la identidad nacional.

La escuela ofrece cursos de educación formal, de carácter intensivo y no intensivo, donde instruyen a los alumnos en la “elaboración de sus propios diseños, utilizando técnicas de expresión artística para ilustrar su creación, utilizando las más novedosas y actualizadas técnicas de fabricación de joyas, acorde con las exigencias de un mundo cada vez más competitivo y calificado”.

Así mismo, dentro de los oficios, artes y profesiones por conocer, que se pueden aprender, aparece la angelología, un programa que propone profundizar en el estudio de los ángeles, arcángeles y los chackras. Quienes se enfocan en esta rama se denominan angeólogos y deben ser personas comprometidas con la espiritualidad y abiertas al cambio, para escuchar los mensajes del universo con humildad y aceptación. Existen en Medellín varias instituciones que ofrecen talleres y semilleros, donde aprenden a canalizar la energía. Además, en Bogotá, se entregan diplomados que confirman que quienes realizan esta formación se convierten en expertos en la lectura e interpretación del oráculo de las cartas de los ángeles, herramienta que les permite canalizar, entregar e interpretar los mensajes a las personas que buscan un guía.

 

Oficios tradicionales, patrimonio cultural

En 2018 Colombia presentó a la Unesco el expediente ‘Estrategia para la salvaguardia de los oficios tradicionales’, la cual vincula tres programas e iniciativas del Ministerio de Cultura que se llevan a cabo en todo el territorio nacional: las Escuelas Taller de Colombia, el Marco Nacional de Cualificaciones, liderado por el Ministerio de Educación Nacional; y la Política para el Fortalecimiento de los oficios del sector cultura.

La iniciativa tiene como propósito transformar las condiciones de vida de los maestros, artesanos, escuelas y aprendices, contribuyendo a la sostenibilidad de las comunidades, salvaguardando el desarrollo y la inclusión social. Por ello, a finales de 2019 con este proyecto, Colombia ingresó por primera vez al Registro de Buenas Prácticas del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Uncesco.

El reconocimiento se suma a las acciones que se realizan en favor del patrimonio cultural, el cual se basa en la aceptación y el respeto por la diversidad étnica y cultural de la Nación, entre ellas: la Política de Salvaguardia del Patrimonio cultural Inmaterial de 2009, y la Política para el Conocimiento, la Salvaguardia y el Fomento de la Alimentación y las Cocinas Tradicionales de Colombia.  


Fecha: de enero  |  Detalle de Fechas
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